[Gran Scala] La génesis del proyecto

La génesis de «Gran Scala»

El proyecto de ocio aterrizará en Aragón tras un año de contactos. Si todo va bien, el acuerdo se cerrará el día 12.


J. MORALES/R. GOYENECHE. Madrid/ Zaragoza | La sociedad aragonesa asiste expectante, pero a la vez incrédula, a la futura instalación de un macrocomplejo de ocio y juego en los Monegros. Lo apabullante de sus cifras -unos 17.000 millones de inversión, más de 30.000 empleos directos y 12 millones de visitantes al año- no ha dejado a nadie indiferente, ni para bien, ni para mal. Y mientras continúan las quinielas sobre su ubicación, sus promotores -International Leisure Development (ILD)-, han confirmado su interés por Aragón. Casi un año de contactos los han convencido del potencial de la Comunidad. Pero, ¿cómo se gestó el aterrizaje de «Gran Scala» en Aragón? Esta es la intrahistoria de una negociación que culminará, si todo marcha bien, el próximo día 12 de diciembre con la firma de un protocolo de colaboración.

La DGA se involucró oficialmente en reuniones para traer el proyecto en enero de 2007. Fue a través del director general de Comercio, Juan Carlos Trillo. Antes ya había habido gestiones, realizadas por representantes parlamentarios de Aragón. Esa primera reunión clave fue en Londres y al encuentro acudieron, además de la reducida delegación aragonesa, los principales promotores de ILD. En esa cita, la delegación de Aragón verificó que las intenciones de ILD eran serias y que efectivamente había importantes empresas detrás de la propuesta de crear un macrocentro de ocio en algún lugar de Europa.


El siguiente paso se dio ya en Aragón. En marzo, una delegación de ILD visitó Zaragoza y, con base en la Hospedería de Rueda, conocieron diferentes enclaves. En concreto, la zona de Monegros y algunos pueblos que podrían ser los lugares elegidos. También se analizaron las comunicaciones, el aeropuerto de Monflorite y la ciudad del Motor en Alcañiz. La visita sobre el terreno gustó y se llegó al acuerdo de ponerse a trabajar por las dos partes.


Semanas después volvieron las negociaciones fuera de España, esta vez con una relevante reunión en París. Ahí acudió ya el consejero de Industria, Arturo Aliaga. El encuentro se produjo en abril, apenas un mes antes de las elecciones autonómicas. Ambas partes pusieron sobre la mesa los avances del último mes. Aunque Aliaga dejó claro el interés del Ejecutivo, matizó entonces que lo mejor era parar todo hasta después de la cita electoral. Incluso, aclaró que, como en todas las elecciones, era un proceso abierto y no era descartable que él no siguiese como consejero.

Pero en las elecciones no hubo cambios. La alianza PSOE-PAR continuó y Aliaga siguió como consejero. Llegada a esta situación tocaba ya elevar los contactos al máximo nivel por la parte aragonesa. Una vez que el Ejecutivo PSOE-PAR ya había tomado posesión, los máximos dirigentes de ILD acudieron a Zaragoza. El objetivo era reunirse tanto con el vicepresidente de la DGA, José Ángel Biel, como con el presidente, Marcelino Iglesias.

Primero fue el encuentro con Biel. Todo fue correcto. Después les llegó el turno de pasar por el despacho del presidente Iglesias. En una larga reunión, todos dejaron sus cartas boca arriba. Por parte de la DGA, se quería seguridad de que las empresas eran plenamente solventes y con capacidad para desarrollar el proyecto que se estaba negociando. Además, se planteó la necesidad de un estudio jurídico para avalar la legalidad de todo y, sobre todo, la competencia autonómica para que el proyecto fuese viable.


En cuanto al consorcio extranjero, no querían dinero de la DGA, sino que les garantizasen ciertas cuestiones. Una de ellas era el acceso a los suelos, otra, que se asegurase que todo era legalmente viable en Aragón y, por último, claridad en cuestiones de ordenación del territorio. La clave de por qué ha sido Aragón la elegida y no otras regiones está precisamente en estos últimos aspectos. Si en Francia hasta para el último trámite el Gobierno central tiene algo que decir, y, por tanto, que cuestionar, en España no es así. Aragón es plenamente competente en materia de juego y de ordenación del territorio. Y además, vista la trascendencia del asunto, se podría plantear como un proyecto supramunicipal, como Pla-Za.

De esta manera, si la DGA apoyaba el proyecto, el Gobierno central no tenía competencias para entrometerse. Los principales retoques que se necesitan son en la Ley del Juego, aprobada por las Cortes y por tanto ahí es donde se tendrán que producir. No será precisamente la primera vez que una Comunidad modifica su reglamento de juego por una fuerte inversión. Cataluña y Castilla-La Mancha ya lo hicieron. La DGA se plantea incluso elaborar una ley específica para el proyecto.

De ese encuentro sale también la creación de un grupo de trabajo, cuya composición la eligió el presidente Iglesias. Lo formaron el director general de Comercio, Juan Carlos Trillo; el de Desarrollo Estatutario, Xavier de Pedro; el viceconsejero de Obras Públicas, Carlos Escó, y el número dos del Departamento de Medio Ambiente. Entre otros trabajos, realizaron un informe sobre las zonas protegida ambientalmente y los lugares en los que no habría afecciones. En la parte jurídica también se desarrolló una importante labor.

Tras ese encuentro, se produjeron más visitas a los Monegros y se fijó la semana del 12 al 19 de este mes como clave ya que era la convención mundial de parques temáticos. En ella, y tras reuniones en Las Vegas y Orlando en las que participaron Aliaga, Trillo y el senador del PAR, José María Mur, se cerró el acuerdo. Solo queda ya la firma del protocolo, que -si no hay contratiempos- se producirá el 12 de diciembre.


Fuente: El Heraldo de Aragón

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