[Bioparc Valencia] El nuevo zoológico recibe 40.000 visitantes en los cincos días del puente festivo de Semana Santa

El nuevo zoológico recibe 40.000 visitantes en los cincos días del puente festivo de Semana Santa

El Bioparc cuelga el cartel de completo todas las jornadas

25.03.08 –

Cinco días de colas. Ese puede ser el balance somero del puente festivo de Semana Santa para el Bioparc, el nuevo zoológico de Valencia y por el que han pasado en cinco días unas 40.000 personas, según informó ayer una portavoz de la empresa concesionaria del recinto.

A primera hora de la mañana, la avenida Pío Baroja y los aledaños del parque de Cabecera ya congregaban a cientos de personas, deseosas de conocer el flamante zoo. El balance de visitas incluye a los que han comprado el bono anual, que por 41 euros permite acudir todos los días del año.

La expectación era máxima. Decenas de visitantes hacían fotografías ya en el puente situado justo después de las taquillas y que salva el lago navegable del parque de Cabecera. Empleados del Bioparc recomendaban ver una pequeña película antes de recorrer los distintos ambientes de la sabana africana y Madagascar, para «entrar» en ambiente y conocer detalles de los animales que ya viven en el cauce.

«¡Vamos a la sabana!» decía una de las niñas a su madre nada más bajar por las escaleras de entrada. A media distancia se podía ver un grupo de cebras y, algo más allá, las imponentes jirafas.

«Estas jirafas llegaron del zoo de Viveros y como allí apenas tenían espacio, se acostumbraron a chupar los barrotes. Ahora, se les ha quedado esa costumbre y lo chupan todo.» Una empleada explicaba al público el motivo de que la enorme lengua del herbívoro se paseara a unos pocos metros de la empalizada, para sacar de unas piedras el máximo gusto posible.

Junto con estos animales, otros que también eran objetivo de las cámaras digitales y los teléfonos móviles eran el león y la leona. El primero, para subrayar su condición de rey de la selva, permanecía tumbado, buscando el calor del sol a pesar del frío viento que se levantaba a rachas.

La oscura piel del hipopótamo se confundía con las rocas. «Lo más bonito es el paisaje, les ha quedado muy bien», opinó María Victoria para LAS PROVINCIAS. «Yo pensaba que habría más animales», decía su marido después de buscar infructuosamente al leopardo.

«¡Ya sale!» Las manchas del depredador eran inconfundibles con el fondo marrón y verde de las piedras y el césped. La previsión de Rain Forest, concesionaria del zoo, es llegar a los 4.000 animales de 250 especies diferentes. En los últimos días, como publicó ayer este periódico, han llegado ejemplares del ratón espinoso, la rata gigante gambiana y la tortuga leopardo.

El público también puede ver el bou de Madagascar, el geco de cola carnosa y un lagarto que también se denomina geco de Madagascar. Queda pendiente la apertura de la zona de los gorilas, todavía en periodo de aclimatación.

A falta de uno de los animales más impactantes en cualquier zoo, para Rafael Guía, vecino de Mislata, uno de los que más le gustó en la visita de ayer fue el búfalo rojo, que comparte recinto con el potamoquero rojo. «Tiene unos cuernos enormes», subrayó mientras enfocaba su cámara hacia el ejemplar.

De más agrado para la chiquillería fue el Dik dik de Kirk, de pequeño tamaño y que se mantenía acurrucado entre un arbusto y una roca para protegerse del frío. «Parece Bamby», decía un sonriente niño.

Pero no sólo los animales eran el objetivo de los fotógrafos. La tematización es tan parecida al paisaje africano que muchos posaban con los enormes baobabs situados junto al cobijo de los elefantes. En realidad, los árboles son de hormigón armado aunque están tan bien acabados que la imagen impacta.

Las referencias a las películas no terminaron con el pequeño Bamby. Junto a la entrada, un cerdo salvaje fue identificado de inmediato como el personaje de una película de Disney. «Mira, ese es Timón», decía un padre, orgulloso de conocer la filmografía de sus hijos.

Poco a poco, los visitantes conocían los itinerarios. Con la entrada recogían un plano, aunque algunos no tardaban en preguntar dónde estaban los baños. La previsión de la empresa es abrir locales comerciales en el centro de recepción, además de otros restaurantes dentro del Bioparc. Además, sigue en proyecto la ampliación de las instalaciones con Asia y América.

En la parte más cercana a la rotonda de la avenida Pío Baroja y la calle Valle de la Ballestera, se situará un parque de atracciones tematizado como una ciudad oriental.

La intención de los responsables del Bioparc es que este centro de ocio combine el ocio con actividades divulgativas en favor de la conservación del medio ambiente.

Fuente: Las Provincias

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