[Bioparc Valencia] Aumenta la familia

El Bioparc aumenta la familia

Medio centenar de animales nacen en el zoo de Valencia desde su inauguración en febrero

25.08.08 –
M. HORTELANO/B. LLEDÓ | VALENCIA

El objetivo principal de todo parque zoológico es generar un ambiente tan hogareño que sus huéspedes sientan que su nuevo hábitat se ha convertido en el más salvaje entorno natural. Algo de eso ha debido suceder en Bioparc, donde en apenas siete meses, han conseguido aumentar la familia animal en casi medio centenar de ejemplares.

Algunas de las especies que han logrado reproducirse son especialmente reacias a ampliar su grupo en cautividad, algo que en Valencia sí ha sucedido. Es el caso de los facoqueros, unos graciosos jabalíes africanos que nunca antes habían tenido descendencia privados de libertad, en España. En el Bioparc, la mamá facoquera dio a luz a tres despiertas crías, que ahora hacen las delicias de los más pequeños. Y es que los cerditos son de la misma especie que uno de los protagonistas del Rey León de Disney, Pumba. Eso a los niños de la casa no se les escapa.

Otro de los casos más raros y especiales fue el del nacimiento de los lémures de vientre rojo. «En este caso, lo atípico fue que las dos crías eran gemelas», explicaron fuentes del Bioparc. Algo insólito en nuestro país. Por no hablar del cachorro de hiena manchada que dio a luz la hembra, Etana, el pasado mes de mayo. Las hienas son animales especialmente recelosos de su intimidad y su reproducción en los zoológicos no es nada sencilla.

Sin embargo, la pequeña nacida en Valencia no tuvo más problemas que algunos momentos de timidez pueril y otros tantos de celos maternales. Ahora, dos meses después, madre e hija campan a sus anchas por su hábitat africano.

La cuidadora de la pequeña hiena ha decidido llamarle Sephiri que significa pureza en suahili. «Las hienas manchadas tienen las mandíbulas más poderosas en el reino animal. Son capaces de digerir incluso los huesos, los cuernos y los dientes de sus presas», comentaron desde el zoo.

Pero, sin duda, la palma de fertilidad se la llevan los lémures de cola anillada, que ya han tenido descendencia hasta en 10 ocasiones. Estos simpáticos animales se mezclan incluso con los atónitos visitantes. Las mangostas no se quedan atrás, con más de una docena de crías en los siete meses que el parque lleva abierto. Las pequeñas permanecen junto a la madre hasta varios meses después de su nacimiento.

Otros de los animales más complicados son las sitatungas, unos antílopes africanos, especialmente recelosos de su intimidad. En Bioparc ya han nacido dos ejemplares, por lo que los cuidadores se muestran optimistas con su adaptación. Lo mismo que sucede con el blesbock, otro tipo de antílope que ya cuenta con una nueva cría. Las sesiones de lactancia son, junto a las pantomimas de los nuevos gorilas, lo más visitado del exitoso zoo.

Además, hace un mes el aviario del zoo fue el centro de atención cuando tres pollos de estornino soberbio dejaron su nido y realizaron sus primeros vuelos.

Sombra y agua

Tanto los pequeños como los animales más mayores necesitan unos cuidados especiales en este mes de sofocante calor. Aunque el sol es muy beneficioso para ellos también sienten calor. Ni las especies africanas se libran del bochorno. Sobre todo durante las horas del mediodía, suelen buscar la sombra. Aunque la mejor solución para combatir el calor es sumergirse en las rías. Los elefantes introducen sus 13.000 kilogramos de peso en el agua llegando a salpicar a los visitantes. «Siempre se bañan entre las 11 y las 12. Es increíble ver al pequeño Jambo, de cuatro años, bañándose en el agua», informaron desde el Bioparc.

Los que también se refrescan son los animales de la zona seca de la Sabana. A los rinocerontes, las cebras y las avestruces el agua les llega en forma de lluvia. Las que adoran el agua son tres nutrias de cuello moteado. Por la mañana se resguardan en la sombra y cuando llega la tarde se meten en las rías. Mientras, sus cuidadores les tiran pequeños pescados. Pero a todos no les gusta que les mojen. Los leones y los leopardos prefieren estar calientes y secos.

Además, a los lémures, gorilas y chimpancés se les da un preparado especial de verduras con agua que se congela a modo de helado. Lo mismo se hace con la carne y el pescado que se les proporciona a los leones y las nutrias.

Fuente: Las Provincias

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