[Astroland] Cierra sus puertas el emblemático parque de Coney Island en Nueva York

11 septiembre, 2008 0 Por Benic85

DESAPARECE UNO DE LOS LUGARES DE RECREO MÁS POPULARES DE NUEVA YORK

1. • Astroland, el emblemático parque de atracciones de Coney Island, cierra por la presión inmobiliaria
2. • Solo se han salvado la montaña rusa y la noria, declaradas monumentos

IDOYA NOAIN
NUEVA YORK

Esta vez sí vino el lobo. Y dejó como víctima uno de los enclaves emblemáticos de Nueva York. Durante los dos últimos años, desde que la compañía inmobiliaria Thor Equities compró terrenos en Coney Island, incluyendo los más de 12.000 metros cuadrados en los que se alza desde 1962 el parque de atracciones Astroland, los rumores de cierre no cesaron y las alarmas han sonaron en más de una ocasión. Pero el domingo pasado, lo temido se convirtió en realidad.

Por última vez, los autos de choque, el carrusel, el barco pirata, El infierno de Dante y así hasta dos docenas de atracciones del parque hicieron sus últimos viajes. Cerca de la medianoche, sus luces se apagaron una tras otra. No volverán a encenderse. Las atracciones ya están a la venta en subastas en internet. Fue un verdadero funeral. Alguien colocó un ramo de flores en la valla que rodea el parque cuando sus puertas cerraron definitivamente.

Sueño o pesadilla

Para los pragmáticos que aplastan sus emociones bajo números y cuentas de resultados, el cierre de Astroland es, simplemente, un paso lógico en el mercado. Cada metro cuadrado en Nueva York es un preciado tesoro y la perspectiva de tener terreno para construir nuevos edificios y centros comerciales es más poderosa que la historia reciente.

Pero el parque de atracciones de Coney Island, pese a su aire decadente, no era un terreno más para muchos neoyorquinos. Era el paraíso de la clase trabajadora al final de la línea F del metro, un edén de nostalgia para los adultos y de sueños para los niños a solo dos dólares de distancia por transporte público.

«Esta es una maravilla casera del tipo que crea ciudadanos, no consumidores», lamentaba el domingo el Reverendo Billy, actor-activista que lleva años luchando contra el dominio de la cultura de consumo, el aburguesamiento y la disneyficación de Nueva York a través de su Iglesia de Dejar de Comprar. «¡El mar de los detalles idénticos, el demonio de la monocultura!», clamaba alertando de los enemigos amenazantes. «Esta ciudad será como un suburbio, provinciana, con toda la cultura prestada».

El cierre definitivo del parque no hace gracia siquiera a las autoridades, que el lunes, según declaró al Daily News una fuente oficial, empezaron a intentar sentar en la mesa a Thor Equities y la familia Albert, que fundó Astroland y siguió gestionando el parque después de vender el terreno en el 2006 por 30 millones de dólares. Lo que intenta la ciudad es que Thor amplíe el contrato de los Albert (que expiraba en enero del 2009) para asegurarse de que el viejo parque, y no la nueva oferta de atracciones que Thor dice que permitirá instalar, reabre el próximo verano.

Defensa popular

De momento no lo hará. Y lo único que se mantendrá operativo es Cyclone, la veterana e icónica montaña rusa del parque, y Wonder Wheel, la noria. La ciudad consiguió salvar esas dos emblemáticas atracciones al otorgarles condición monumental, lo que las protege de la demolición. Y eso es justamente lo que los grupos organizados para luchar para la preservación de Astroland querían que se hiciera con el resto del parque.

«La ciudad debe hacer todo lo que esté en su mano para salvarlo de la misma forma que salvó Cyclone y la Wonder Wheel», decía el viernes en un tono casi desesperado Kent Barwick, presidente del grupo conservacionista Municipal Arts Society. «Es una maldita vergüenza que la ciudad y los constructores inmobiliarios no puedan hacer nada por conservar la herencia y el legado de lo que este lugar era y lo que queríamos que fuera», agregaba Ron Schweiger, un historiador de Brooklyn.

Además de la tristeza por el cierre, la nostalgia que el domingo mostraron miles de personas que acudieron al extremo sur de Brooklyn a despedirse del parque, y el incierto futuro para 350 empleados de Astroland, hay dudas sobre cómo acabará finalmente todo Coney Island. Y es que el plan de desarrollo urbanístico (un complejo residencial y comercial de 1.500 millones de dólares) ni siquiera es definitivo. Lo único seguro ahora es que en Astroland el viaje acabó.

Fuente: El Periódico