[Tibidabo] Una montaña rusa con vistas a Barcelona a 80 kilómetros por hora

Una montaña rusa con vistas a Barcelona a 80 kilómetros por hora y cargada de polémica

* El martes, un exultante Jordi Hereu inauguraba la nueva atracción estrella
* Vecinos y asociaciones ecologistas critican la tala de 50 encinas centenarias
* La oposición tilda el proyecto de ‘ataque a la democracia’ del equipo de Gobierno


EVA BELMONTE

BARCELONA.- La nueva montaña rusa del Tibidabo no consiguió esquivar la polémica sobre su construcción ni siquiera el día de su estreno. Mientras un exultante Jordi Hereu inauguraba la estrella de las atracciones del parque barcelonés el pasado martes, oposición, grupos ecologistas y asociaciones de vecinos volvían a alzar la voz para criticar lo que ellos consideran un ataque a las encinas centenarias del parque de Collserola.

Un total de 20 plataformas, con la Asamblea Barcelona Agradecida al Encinar al frente, creada para liderar esta causa, pidieron una vez más la dimisión del alcalde de Barcelona por lo que consideran un ataque al Parque de Collserola, pulmón de la ciudad. En paralelo, los partidos de la oposición criticaban la inauguración de la nueva atracción con unos motivos menos ecológicos, aunque también se sumaran a ellos. Para PP, CiU y ERC, la construcción de la montaña rusa es un ataque a la democracia, ya que el pleno municipal votó en contra.

Pese a todo, el parque del Tibidabo ya tiene montaña rusa con vistas a la ciudad, junto al carrusel y la noria que coronan el monte. La atracción, que puede acoger a más de mil personas cada hora, tiene 718 metros de longitud, alcanza los 80 kilómetros por hora y su punto álgido se eleva a 522 metros sobre el nivel del mar.

Además de una bajada con efecto gravedad de 37 metros de longitud y con pendiente de un 66% en dirección Barcelona, el recorrido busca la «adaptación a la montaña» de la atracción, según las notas del Ayuntamiento sobre el tema. Así, pasa entre la vegetación de la zona para finalizar un paseo de, en total, menos de un minuto. Es justo esta vegetación la que ha puesto en pie de de guerra a los ecologistas, primero, y a la oposición, después.

Ya en abril, con el proyecto de construcción en marcha, seis ecologistas se colgaron de las encinas centenarias del parque para evitar la tala de 50 de estos ejemplares.

Un día después, la polémica salto al Ayuntamiento de Barcelona. El Consistorio plantaba cara entonces a la protesta y avisaba: no tenía ninguna intención de frenar la construcción de la montaña rusa, pese a que había sido rechazada en comisión de urbanismo por una mayoría de los grupos municipales y pese a que el asunto llegó hasta los tribunales y las protestas de vecinos y ecologistas no cesaron.

El Ayuntamiento defiende el proyecto frente los ecologistas desde su propio planteamiento ecologista y recuerda que, para realizar el proyecto, han creado una dirección medioambiental de obra y que, aunque han tenido que talar o transplantar algunos árboles, entre ellos las 50 encinas centenarias que protagonizan la polémica, replantarán más. En concreto, Hereu asegura que, cuando acabe el replante, la zona triplicará el número de árboles que tenía antes de ver realizar el proyecto.

Con todo, el parque de atracciones del Tibidabo ya tiene nueva montaña rusa, una atracción más que pretende revitalizar un espacio que no consigue recuperar la popularidad de otras décadas, cuando no tenía que luchar con la competencia de otro gigantes de la diversión.

Fuente: El Mundo

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