[Diario de Viaje] #AventuraEuropea2014: Día 5 – Tripsdrill (13/07/14)

8h33

¡Ya estoy en el bus de camino a Tripsdrill!

La verdad es que la noche ha resultado ser mejor de lo esperado.

Al llegar a Estrasburgo, una ciudad que adoro y que me trae muy buenos recuerdos, decidí aprovechar para ir a dar una vuelta por el centro, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que hacían espectáculos de mapping en algunos de los edificios más emblemáticos, entre ellos la catedral, la cual lucía más espectacular si cabe.



De vuelta a la estación, cogí un tren que más bien parecía un autobús de lo pequeño que era, y a los pocos minutos me encontraba en Appenweier, un pequeño pueblo de la campiña alemana…

El andén en el que bajé era más bien un pequeño apeadero en medio de la nada… Aunque pronto descubrí que había más andenes, entre ellos el que iba a ser utilizado por el tren que cogería 5 horas más tarde. Sin embargo, en ningún momento había una estación propiamente dicha y se veía alejado del pueblo, por lo que me quedé allí a “pasar” la noche.

Afortunadamente la noche era bastante tranquila y no excesivamente fría, por lo que me mantuve ocupado con el móvil y dando pequeños paseos para calentarme.

Una vez superada la prueba, ya las demás conexiones eran seguidas, primero Karlsruhe y por último Bietigheim. Además, aproveché para dormir un poco en los trenes.

Llegado a Bietigheim, toca buscar el autobús de Tripsdrill, pero por suerte su parada se encuentra a escasos metros de la entrada de la estación.

Hoy es un gran día para los alemanes, lo cual están haciendo bien patente, y es que hoy es la gran final del mundial, por lo que hay banderas por todos lados y la gente lleva pintados los colores de la bandera en la cara.

13h01

Acabo de terminar de comer en un restaurante que está junto a la entrada.

La verdad es que me ha costado bastante encontrar dónde comer, y es que el plano que me han dado viene todo en alemán y es muy difícil encontrar alguien que hable un mínimo de inglés. Además, en algunos sitios tienes que pagar en caja antes, y como me toca ir señalando porque no entienden el inglés, me iba a resultar bastante difícil…

Así que al final encontré este pequeño restaurante con bocadillos junto a la entrada, y como había una chica joven, me imaginé que no tendría problema en pedir… Craso error, la chica no había forma de que me entendiera, al final me ha puesto una crepe de Nutella que no había pedido, además de lo que sí había pedido, y a la hora de pedir coca cola no había manera de que me entendiera… Así que luego me compraré una por ahí.

Plano Tripsdrill

Plano Tripsdrill

Cuando uno llega a Tripsdrill, que está en medio de la campiña alemana, sorprende lo discreta que es la entrada con sólo seis taquillas y un pequeño torno.

 

Sin embargo, cuando cruzas la puerta te quedas maravillado por la belleza de su área de entrada y la frondosa vegetación.

 

Ya desde un primer momento sientes que el parque tiene alma y carácter propio, y no es un simple centro comercial tematizado como lo son otros parques.

Cabe destacar el carácter bizarro y kitsch de este parque, influencia de la cultura alemana, pero algunas veces tiene su encanto y otras directamente es una cutrez sin nombre, como los maniquíes sacados de los chinos que pueblan las filas de las atracciones.

Con las prisas y lo dormido que estaba esta mañana, he caído en dejas mis maletas en la consigna de la estación cuando el autobús estaba a punto de salir, por lo que me he venido al parque con ellas. Por suerte en la entrada había una chica que hablaba inglés y me ha explicado que podía dejarlas en el punto de información, que no estaba muy lejos, y allí me las han guardado muy amablemente y sin coste.

Una vez liberado de las maletas, lo primero ha sido ir en dirección a Karacho, empapándome por el camino del ambiente general del parque. Sin embargo, aunque el parque abre a las 9h00, las atracciones del fondo, la zona donde encontramos las emociones más fuertes, no abre hasta las 10h00, e incluso algunas atracciones, las acuáticas, abren a las 11h00. Así que, al llegar al camino que conduce a la zona he visto el cartel con los horarios y he dado media vuelta para disfrutar del resto del parque mientras.

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La entrada tiene mucho encanto y junto a ella encontramos un pequeño lago bordeado por dos enormes troncos y un molino.

Como ya he dicho, este parque es muy bizarro, e incluso intentan que las atracciones sean diferentes de las habituales, ya sea por su tematización o algunas características especiales, como el Splash Battle que ocupa el lago, el cual parece que tiene un volante para ser conducido ya que no tiene vía; o los dos troncos que en realidad son dos mini caídas libres con efecto “tilt” muy bizarras; o el molino que es un enorme tobogán por el que deslizarse con un una especie de esterilla que parece un saco.

En el resto de la zona del área de entrada, que es la más antigua, encontramos un montón de atracciones familiares e infantiles, algunas de ellas bastante particulares, aderezado con frondosos jardines y toques de tematización.

Este parque no tiene áreas temáticas pero es claramente diferenciable entre la zona nueva con grandes espacios vacíos, donde están las atracciones adrenalínicas, y la zona vieja más, familiar y abarrotada de atracciones.

Como ya eran casi las 10h00, me fui en dirección a Karacho, a la cual le tenía muchas ganas. En la puerta me encuentro un numeroso grupo de niños alemanes, que aunque sean alemanes, siguen siendo niños y eso conlleva ruido…

Pasan unos pocos minutos de las 10h00 y no han abierto, por lo que los alemanes, tan puntuales ellos, empiezan a impacientarse, especialmente los niños. En ese momento aparece una operadora al fondo que viene hacia nosotros y de repente, para mi sorpresa, el grupo de niños empieza a avanzar de forma ordenada hacia la chica, y es que durante todo el tiempo no había habido ningún tipo de barrera, según parece, pero habían esperado pacientemente en la entrada hasta que les dieran la señal de poder entrar.

El entorno de la atracción es una zona de guerra, incluso la salida se realiza a través de un andamio de obra provisional, a pesar de que fue inaugurada el año pasado. Quizás la inversión fue muy fuerte para el parque y no tuvieron dinero para terminar el entorno, o quizás están a la espera de incorporar otra atracción y por eso está en obras actualmente… El tiempo lo dirá pero seguro que el entorno va mejorando poco a poco.

La tematización de la atracción en sí misma también está a medio terminar, pero el recorrido de esta Launch Coaster de Gerstlauer ha sido toda una sorpresa, y un placer poder gozarlo.

Pese a no haberme querido spoilear mucho con su recorrido, como mi primera vez ha sido en primera fila he percibido la sorpresilla previa al lanzamiento, aunque está muy bien disimulado y a partir de ahí todo se encadena a gran velocidad sin un segundo de descanso, ni siquiera para la sección del lanzamiento.

Hay que ver lo compacta que es esta montaña rusa, pero que a su vez aporta muy buenas sensaciones y seguro que no ha debido de costarle muy cara, por lo que se puede afirmar que Gerstlauer ya no es sinónimo sólo de bajo coste, sino también de calidad, como lo ha demostrado en esta pequeña joya.

Junto a ella encontramos Mammut, la otra montaña rusa mítica que posee el parque y que, con una cuidada tematización ambientada en un aserradero, hace honor a su fama a pesar de su poca altura y lo compacta que es. Ya se sabe, muchas veces lo mejor no es lo más grande…

Viendo el entorno de estas montañas rusas, resulta curioso cómo planifica Tripsdrill sus ampliaciones.

En 1996 abrió los rápidos de Hafema, que eran el inicio de una gran zona de expansión que se vio limitada en su extremo más exterior en 1998 con la apertura de G’sengte Sau, una montaña rusa entremezclada con un flume, todo ello con una tematización que imita un castillo medieval.

Posteriormente, el parque ha incorporado Mammut y Karacho en los otros extremos de la zona, por lo que sigue quedando grandes extensiones de espacios libres en su interior, seguramente destinados a futuras novedades, ya que muchos de los caminos que recorren esta área tienen pinta de provisional al ser de tierra y no pavimentados como en el resto del parque.

Tras Mammut tocaba probar G’sengte Sau, una curiosa montaña rusa y el conocido popularmente como flume de las “tetas”, con el que comparte edificio. Este flume tiene ese particular apodo gracias a su tematización tan bizarra, y es que a mitad del recorrido, el visitante encuentra una escena con unos maniquíes femeninos “bañándose” desnudos…

Las atracciones de agua de este parque mojan poco, y menos mal, ya que el agua está verde, como en muchos parques europeos, pero es suficiente como excusa para irse a secarse en Karacho… una delicia.

La bizarrada que encontramos en Karacho, y que no podía faltar, es que a la salida te encuentras un animatronic de un tío vomitando…

Sigo la ruta del secado y llego a Mammut, donde me tocó esperar unos 15 min. de cola ya que sólo había un tren y para finalizar hago los rápidos de Hafema, tematizados en una lavandería.

Estos rápidos se puede decir que prácticamente no mojan, a excepción de cuatro gotas, y es que los botes de Hafema (los mismos que en el Rescate de Ulises) hacen que las olas sean conducidas hasta el desagüe sin mojar al personal… A ello se añade un recorrido bastante aburrido, aunque la tematización y ambientación está bastante bien.

En esta atracción me quedé alucinado con el tema de la cultura alemana, aunque ya lo había visto en otras atracciones del parque y Europa Park, pero es que aquí era aún más llamativo.

En la estación había un cartel pidiendo llenar los botes con nueve personas, pues bien, la atracción estaba operada por un solo operador que se encontraba en la cabina de control tranquilamente, mientras los clientes se iban repartiendo en los botes de forma ordenada y sin dejar muchos huecos, así como junto a la estación había una enorme montaña de mochilas sin controlar pero nadie parecía tener miedo a ser robado.

Tras pasar por la “lavandería” mi cuerpo me pedía algo de comer, ya que el desayuno fue muy temprano, y aquí estoy, con unos precios realmente bajos para un parque.

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