[Diario de Viaje] #AventuraEuropea2014: Día 17 – Liseberg (25/07/14)

23h41

Ya en el apartamento tras pasar un fantástico día en un maravilloso parque de atracciones.

Esta mañana me tuve que levantar antes de lo previsto inicialmente para coger el tren regional de las 8h32 en dirección a Gotemburgo, por lo que me he despertado a las 7h00 para preparar rápidamente las maletas y ponerme en camino a la estación central de trenes de Copenhague.

Finalmente he cogido este tren para no tener que pagar reserva, ya que el que tenía previsto inicialmente sí necesitaba tenía que pagar un extra, aunque haya tenido que levantarme una hora antes.

Primero he andado una media horita hasta la estación de tren más cercana (iba cargado con las maletas lo cual hacía que fuera más lento), y allí he cogido el tren de cercanías hasta la estación central que sólo eran dos paradas. Cuando llegué a la estación aun quedaba casi media hora para la salida del tren, por lo que he aprovechado para comprarme algo de bollería y una Coca Cola Zero para desayunar en un 7eleven, una cadena de supermercados que está presente en todas las estaciones de trenes de Dinamarca.



Como no, el desayuno me ha salido carísimo pero tenía que gastar las coronas danesas que me quedaban, aun así me he quedado con un billete de 100 coronas danesas (unos 13€) que espero utilizar la próxima vez que vuelva a Dinamarca ya que es bastante dinero…

A la hora de coger el tren tuve una pequeña confusión, y es que había un tren que iba a Estocolmo que salía unos minutos antes que el mío, así que al mirar los trenes en el panel de información pensé que ese era el mío, pero justo cuando ya estaba dentro y con la mosca detrás de la oreja miré los horarios y vi que no coincidía, así que volví a mirar el panel y mi tren era justo el de la vía de enfrente, el que tenía como destino final Gotemburgo. Menos mal que le presté atención si no hubiera acabado en Estocolmo antes de tiempo…

El tren que cogí atraviesa el mar del norte a través de un enorme puente, el cual es usado también por los coches, que une Copenhague en Dinamarca con Malmo en Suecia.

Poco después de pasar por Malmo, ciudad conocida por haber acogido recientemente Eurovisión y tener una torre del arquitecto valenciano Santiago Calatrava, se sentó a mi lado una familia sueca que estaba compuesta por dos adultos y cuatro niños, dos chicas adolescentes y dos niños pequeños.

Al cabo de un rato, como tenía sobre la mesa mi estuche de Viajes El Corte Inglés, ya que es un estuche muy bueno donde guardo los billetes de tren y la documentación importante, la madre de la familia, que estaba sentada enfrente mía, me preguntó en castellano si yo era español, a lo cual respondí que sí. Esta simple pregunta dio paso a una conversación que duró casi dos horas, el resto del viaje de tren, y es que resulta que Johanna, que así se llama la madre sueca, había vivido durante 10 años en Málaga, antes de volverse a su tierra natal para formar una familia.

La verdad es que era una persona encantadora y muy simpática, por lo que estuvimos hablando sobre las diferencias culturales entre España y Suecia, incluso dentro de España, así como de muchas más cosas, dos horas dan para mucho.

Una de las cosas que me comentó y que me sorprendió bastante, es que el agua del mar en Suecia no está tan fría como pudiéramos imaginar, ya que tiene una temperatura en verano en torno a 20 grados, debido a la cercanía entre las distintas islas de Suecia, lo cual permite que el sol caliente el agua y no esté tan fría como sería lo normal tan al norte. Esto explica que viera tanta gente bañándose en el mar en Copenhague, yo que me entraban escalofríos sólo de pensar en la temperatura que tendría el agua…

Al llegar a Gotemburgo nos tuvimos que despedir con la promesa de que algún día vendrán a visitarme a Valencia. Es lo bueno que tiene el viajar solo y en tren, en el momento en el que menos te lo esperas puedes compartir asiento con personas maravillosas.

El recibimiento de Gotemburgo y por ende Suecia fue cálido, de hecho hace más calor aquí que en Copenhague a pesar de estar situada bastante más al norte, pero quizás sea por la orografía de la zona y que está un poco alejada del mar, a diferencia de Copenhague.

Una vez situado, es una ciudad completamente desconocida para mí ya que es mi primera vez en Suecia, tocaba ir al apartamento, el cual se encuentra justo detrás de Liseberg, a escasos cinco minutos a pie del mismo, por lo que AtmosFear me ha servido de guía durante todo el camino desde la estación, ya que tenía que llegar primero al parque y luego continuar un poco por la misma avenida.

 

Una curiosidad que vi de camino al apartamento es que el semáforo que está junto a la entrada principal del parque ha sustituido el típico hombrecillo verde por el famoso conejo (verde) de Liseberg.

El apartamento se encuentra en una pequeña colina enfrentada a Liseberg por lo que en cuanto he llegado a la cima, lo primero que he hecho ha sido acercarme a ver las espectaculares vistas…

Vistas desde la colina del apartamento

Vistas desde la colina del apartamento

En ese momento la piel se me ha puesto de gallina, por fin iba a conocer el famoso parque de atracciones Liseberg y probar su espectacular novedad, Helix, la cual destacaba, a pesar de su color verde, en el horizonte ya que ocupa casi medio parque.

De camino al apartamento, el móvil me volvió a indicar mal la dirección, aunque por suerte esta vez solo fueron unos pocos metros de error. Como iba cargado con dos maletas y con cara de ir buscando una dirección, de repente se bajó de un coche un chico de unos 13 años que empezó a hablarme en un correcto inglés preguntándome si estaba buscando el apartamento de Bed&Breakfast, a lo cual respondí afirmativamente, por lo que enseguida me abrió la puerta del edificio y me indicó la planta en la que se encontraba el apartamento. La verdad es que da envidia ver cómo en estos países casi todo el mundo habla tan bien inglés.

Al llegar al piso me recibió una chica de forma muy agradable, aunque ella no estaba acostumbrada a recibir inquilinos ya que el piso es de su cuñada que se encuentra de viaje, por lo que se había preparado una lista con las cosas que tenía que explicarme. Su inglés era perfecto, ya que había estado viviendo en EEUU y finalmente resulta que el chico que me había encontrado abajo era su hermano.

El apartamento es mejor de lo esperado por las fotos vistas en Airbnb.

Tras dejar las maletas y descansar un poco, me puse rumbo a Liseberg, ya que el ansia por montar en Helix me mataba por dentro.

El ascensor de la finca era bastante particular ya que no tenía puerta dentro de la cabina del ascensor, era directamente la pared, por lo que tenías varias indicaciones avisándote de que tuvieras cuidado.

Una de las cosas que más me impactó del cambio cultural (España vs. Suecia), es que en muchos cruces no había semáforo o estaba apagado, por lo que mi reacción lógica según la mentalidad española era esperarme a que pasara el coche ya que en España rara vez ceden el paso a los peatones… Sin embargo, aquí todos los coches se paraban para dejarme paso, aunque yo estuviera parado cediéndoles el paso, una prueba más de lo civilizados que son en estos países.

Por otra parte, también me llama mucho la atención que les encanta ir descalzos aquí en Escandinavia, especialmente a los niños, los cuáles no tienen problema en ir descalzos en cualquier parte, ya sea en el vagón del tren, en los restaurantes, por el medio de la calle… Sé que son países más limpios que España pero aun así el suelo es suelo y está lleno de mierda…

Sobre las 14h30 estaba cruzando las puertas de Liseberg en dirección a Helix, la que iba a ser la primera atracción del día.

La primera impresión que me da el parque al entrar es que es muy parecido en concepto y diseño al Tivoli Gardens de Copenhague (jardines, estatuas, teatros al aire libre para conciertos, farolas decorativas, etc.), pero mucho más grande en extensión.

Para llegar hasta Helix, que está en la cima de la colina de Liseberg, la forma más rápida es coger las escaleras mecánicas, las cuáles están decoradas con fotografías antiguas del parque, el cual este año ha cumplido sus 91 primaveras ya que fue inaugurado en 1923.

Al llegar a la cima lo primero que te encuentras es un Burger King y un Ben&Jerry’s… Si, en este parque no tienen problemas a la hora de incluir franquicias de restauración. Tras los restaurantes, al fondo derecha encontramos la entrada de Helix, junto a la tienda de la atracción que también es la salida de la misma.

Había unos 40 minutos de espera, según marcaba el panel, pero como no hay posibilidad en este parque de comprar un pase exprés, me metí a hacer la cola normal. Por suerte la cola avanza bastante rápido, estás continuamente andando aunque con pequeños parones, se nota la eficiencia a la hora de cargar el tren y que están los tres trenes que posee la atracción en servicio.

La pegadiza banda sonora de la zona de espera también ayuda a que la espera sea más amena, aunque al final sea el clásico zigzag con poca cosa que ver, eso sí, con un toque muy industrial y moderno.

En la estación de Helix, al igual que muchos otros parques europeos, limitaban el acceso a pequeños grupos pero con la opción de elegir la fila, por lo que opté por hacer mi primer viaje en última fila…

Por ahora me reservo la opinión de esta atracción hasta el final del diario.

Una vez catada, aproveché para hacer AtmosFear antes de irme a comer. Esta atracción es de tipo caída libre y está muy bien, aunque la pena en este caso es que aunque su góndola es similar a la de una Gyrodrop, en realidad no lo es, por lo que no gira y no puedes ver las vistas completas del parque… Eso sí, la góndola es inmensa, la mayor que he visto nunca en una caída libre, y al estar en lo más alto del parque proporciona unas vistas del mismo y de la ciudad de Gotemburgo espectaculares.

Por otra parte, la subida de la góndola la hace muy muy lentamente, lo que produce que la sensación de acojone vaya en aumento al ver la altura que va cogiendo y el agujero por el que tiene que entrar…

Como ya era bastante tarde, aproveché para ir al Burger King a comer, y cuál fue mi sorpresa al pagar por un Crispy Meal 59 coronas suecas (unos 6€), un precio mucho más económico que lo visto en Dinamarca donde los menús no bajaban de 10€…

Aprovechando que estaba en lo alto de la colina, decidí ir descendiendo mientras hacía las atracciones que me encontraba por el camino. La primera atracción que se cruzó en mi camino fue Uppswinget, un Screamin’ Swing de S&S que tiene la particularidad de estar junto a un precipicio en el corazón de Helix, por lo que las vistas del parque y la sensación de caer al vacío son increíbles…

En los parques suecos parecen tener obsesión por las atracciones en torre, ya sea una caída libre, un Space Shot o una Star Flyer.

Este parque posee tres torres, así que tras haber montado en la de caída libre, AtmosFear, tocaba probar las otras dos, empezando por HöjdsKräcken, un Turbo Drop de S&S cuyo ciclo consiste en llegar a la cima lentamente para ser lanzado hacia abajo desde ella.

Junto a ella encontramos Uppskjutet, un Space Shot de S&S. Llama la atención que, en vez de poner una Combo Tower como en Parque Warner o Isla Mágica, las cuales permiten varios programas, tienen dos torres similares para programas diferentes… Aunque quizás es debido a que cuando pusieron la primera torre aún no existían las torres Combo.

Terminadas las atracciones interesantes de la colina, aproveché para descender en dirección al fondo del parque.

Como hacía mucho calor, a pesar de estar medio nublado, la cola del Flume era inmensa, por lo que aproveché para dar una pequeña vuelta por la zona antes de ir a probar Kanonen.

Kanonen fue una de las primeras Launch Coaster de Intamin y, a pesar de su reducido tamaño, ofrece un recorrido bastante interesante con dos inversiones y un Top Hat de 24 metros.

Junto a Kanonen encontramos la mítica Balder, la montaña rusa de madera construida por Intamin, la cual toma el nombre de un antiguo dios de la mitología nórdica.

Balder es muy conocida internacionalmente, fue premiada como la mejor montaña rusa de madera del mundo en las ediciones de 2003 y 2005 del “Mitch Hawker’s Wooden Roller Coaster Poll”, y he de reconocer que es una fama bien merecida ya que esta montaña rusa es una pequeña joya, a pesar de lo compacta que es y de que “sólo” tiene 36 metros de altura, pero es que su frenético recorrido lleno de airtimes demuestran que no siempre es necesario grandes superficies ni grandes alturas para conseguir una excelente montaña rusa, quizás la mejor de Europa de madera.

Tras desafiar al dios nórdico, el cual me partió una uña al tener los brazos levantados durante el recorrido, tenía ganas de un poco de libertad y sensación de volar por los aires, así que me fui a SpinRock.

Junto a SpinRocl se encuentran los rápidos del parque, Kallerado, así que como hacía mucho calor no me lo pensé dos veces y me dirigí hacia allí.

Justo fue entrar en la cola de Kallerado y empezar una pequeña tormenta de verano que duró hasta que salí de la atracción, así que, como las colas no son techadas, acabé bastante mojado y no precisamente por la atracción en sí misma, aunque ese era el objetivo… De todas formas, Kallerado, pese a su poco desnivel, ofrece un recorrido bastante divertido y bonito a través de un bosque lleno de chorros de agua y explosiones que pueden hacer que acabes completamente calado.

Continuando la visita al parque pasé junto al famoso pasaje del terror que posee este parque, pero como no me apetece hacer este tipo de atracciones yo solo, prefiero hacerlas con más gente que las disfrutas más, continué mi camino hacia Kanin Landet, el área infantil de reciente creación dedicada al famoso conejo verde que es la mascota de Liseberg.

En ese momento aproveché para comprarme un refresco, ya que tenía mucha sed debido al intenso calor que hacía, y eso que había caído una pequeña tormenta aunque a veces las tormentas de verano dan más calor que otra cosa. Lo que me llamó la atención de Liseberg es que en ningún punto del parque vendían botellas de refresco, sólo podías comprar refrescos de grifo que te daban en un vaso, como en los Fast Foods, algo que no me hizo mucha gracia ya que yo prefiero el refresco en botella…

Como se puso otra vez a llover, pero de forma mucho más intensa, me tuve que refugiar en el restaurante Burger King de la zona que estaba tematizado como un gran restaurante de dos plantas de corte clásico, el cual era muy bonito, además, desde la segunda planta se podían ver unas estupendas vistas del entorno.

Cuando dejó de llover aproveché para dar una pequeña vuelta por la zona infantil, antes de montar en el mítico Lisebergbanan.

La verdad es que la zona infantil es realmente bonita, con ese estilo medio retro medio fantasioso con frondosos y cuidados jardines. A pesar de lo estrecho de los viales de la zona, en ningún momento tienes la sensación de agobio ya que tienes muchos caminos posibles y no se crean aglomeraciones. Otra vez los parques españoles tendrían que fijarse más en los parques europeos a la hora de diseñar las zonas infantiles.

Junto a Kanin Landet se encuentra la entrada del Lisebergbanan, una mítica montaña rusa familiar de Zierer que en su momento fue la de más longitud de Europa, y es que tiene un recorrido de 1.340 metros que destacan en el horizonte del parque gracias a su llamativo color blanco.

Tras montar en esta divertida montaña rusa familiar, como ya eran más de las 20h00, me puse a buscar un restaurante donde poder cenar y finalmente acabé en Trebello, un clásico restaurante italiano en el cual comí una rica ensalada César por poco más de 10€, a veces vale la pena pagar un poco más y comer bien que ya estoy harto de tanta hamburguesa…

El restaurante tenía un sistema similar al de Earl of Sandwich de Disneyland París, en el cual te dan una pequeña maquinita que te avisa cuando tu plato está listo para ir a recogerlo.

Después de cenar continué mi visita al parque descubriendo el resto de la zona infantil, que no había visitado antes, y el gran escenario ubicado en el centro del parque, Stora Scenen, antes de volver a montar en Helix.

Una vez llegado a la estación de Helix, decidí volver a repetir en última fila, tras lo cual, hice otro viaje en AtmosFear antes de volver a Helix para montar otras dos veces, esta vez en primera fila, y me quedé con las ganas de montarme una quinta vez ya que fue cuestión de minutos el no llegar a tiempo… Aunque por otra parte, también me quedé con ganas de repetir en Balder, pero ya lo haré la próxima vez, este viaje estaba motivado principalmente por Helix.

Ahora sí, ya es el momento de hablar de la gran novedad europea 2014 en tema de montañas rusas, Helix.

  • La primera vez que me monté fue “bueno, no está mal”, quizás por los nervios y la tensión acumulada del viaje.
  • La segunda vez en última fila ya fue “oye, pues no está nada mal”.
  • La tercera, en primera fila y atardeciendo fue…. “¡Dios!! ¡Esto es la polla!”
  • Y ya la última vez en primera fila fue orgásmica, ganándose de esta forma la corona de la mejor montaña rusa de este viaje (a falta de Gröna Lund aunque no parece que tenga rival en ese parque).

Montar de noche en Helix es absolutamente demencial y recomendable, a ser posible en primera fila para poder disfrutar de sus espectaculares vistas.

La montaña rusa empieza con un pequeño Drop que cuando es de noche y está todo a oscuras tienes la sensación de caer al vacío, tras el cual llegado al primero de los dos lanzamientos de esta maravillosa atracción que posee un total de siete inversiones y dos pedazo de airtimes que son absolutamente demenciales y disfrutables.

Una joya de montaña rusa que pone a Mack Rides en el mapa de los más grandes del panorama de fabricantes de coasters, y que demuestra que no son necesarias grandes alturas e imponentes Drops para conseguir una excelente montaña rusa intensa, frenética y divertida.

Tras despedirme amargamente de Helix, la cual espero volver a disfrutar pronto, aproveché para hacer algunas fotos nocturnas del este bello y fantástico parque sueco, ya que al igual que los parques de atracciones de Copenhague, por la noche se transforma gracias a las miles de bombillas que lo decoran.

En conclusión, Liseberg es un parque muy famoso a nivel europeo, pero que aún no había podido tener el placer de descubrir hasta hoy, y la verdad es que me ha encantado… Es como Tivoli Gardens, pero mucho más grande, un bonito parque de atracciones con grandes jardines y zonas boscosas, con mucho encanto y con el complemento de atracciones muy buenas que en su momento llegaron a ser punteras. En definitiva, Liseberg es un estupendo parque de atracciones que bien merece una visita.

Me hubiera quedado mucho más tiempo, pero el parque cerraba a las 23h00, algo que no está nada mal en comparación con los parques alemanes, así que tocaba volver al apartamento, pegarme una ducha e ir a la cama.

Y aquí estoy, a punto de dormirme ya que mañana es mi último día de parques y voy a estar en Estocolmo, una ciudad completamente desconocida para mí…

También te podría gustar...

1 respuesta

  1. 18 octubre, 2014

    […] en Liseberg es muy bueno ya que han gozado de un verano excepcionalmente bueno meteorológicamente (lo corroboro), eso unido al efecto novedad de Helix ha permitido que los visitantes aumenten en un porcentaje de […]

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: