[EAS 2014] Día -1: Llegada a Ámsterdam y visita de la ciudad #EAS14 – 21/9/14

La noche había sido larga… A las 00h15 cogí el autobús que salía de la estación de autobuses de Valencia y que me llevaría al aeropuerto de Barcelona.

Tras algo más de cinco horas de viaje en las que me resultó difícil dormirme, por fin llegué al aeropuerto de Barcelona, desde el cual cogería el avión a Ámsterdam.

El autobús llegó un poco más tarde de lo previsto al aeropuerto, por lo que el tiempo se me echaba encima, así que me fui rápidamente a pasar el control de seguridad y a buscar a mi compañero de aventuras.


Como la terminal era muy grande y no encontraba a mi amigo, me fui a un Pans a desayunar algo, ya que era el único sitio que no tenía precios prohibitivos.

Ya era casi la hora de embarcar, así que me comí rápidamente el pequeño bocadillo y me fui bebiendo el café de camino a la puerta de embarque… la cual estaba situada al fondo de la terminal, por lo que cuando llegué estaban con la última llamada…

Una vez dentro del avión encontré a mi amigo y como había varias plazas libres nos pudimos sentar juntos aunque nuestros asientos asignados eran otros.

Las dos horas de viaje las pasamos poniéndonos un poco al día de nuestros viajes y nuestros proyectos de futuro cuando de repente empezamos a divisar unas enormes praderas verdes surcadas por riachuelos… ¡ya estábamos en Holanda!

Una vez en tierra firme, nos pusimos a buscar el tren que nos llevaría al centro de Ámsterdam desde el aeropuerto de Schipol.

Cuando por fin encontramos la entrada a los andenes vimos unas máquinas donde comprar los billetes, ya que no había taquillas, pero en la primera máquina que fuimos a probar nos acojonamos ya que no funcionaba ninguna de nuestras tarjetas y tampoco admitía billetes… Por suerte la segunda máquina que probamos ya funcionó y menos mal, ya que nos quedamos tranquilos al saber que el problema no eran nuestras tarjetas sino la máquina.

El sistema utilizado en el transporte público de Holanda es un poco estúpido, te obligan a pagar 1€ más (y otros 0’50€ si pagas con Visa) para comprar una tarjeta de chip que es de un solo uso, cuando lo normal es que estas tarjetas sin contacto puedan ser recargadas múltiples veces… En total, el viaje a Ámsterdam en tren nos costó 5’50€ por persona…

Al llegar a Ámsterdam nos encontramos con una enorme concentración de gente portando camisetas de colores fosforitos y pantalones excesivamente cortos y ajustados… Iba a dar comienzo una Maratón por la ciudad y esta empezaba junto a la estación de trenes.

A pesar de que el día era soleado, el viento era bastante frío, por lo que al sol tenías calor y a la sombra tenías que abrigarte…

Como se encontraba cerca de la estación el punto de información turística, decidimos ir a por un plano de la ciudad, pero al llegar allí vimos que era de pago… por lo que nos dimos media vuelta y con la ayuda del GPS del móvil (bendita promoción de Orange “Go Europe”) llegamos a nuestro hotel, el cual se encontraba a poco más de cinco minutos andando desde la estación.

Cuando nos decidimos a acudir a la feria ya era un poco tarde, por lo que los precios de los alojamientos eran ya bastante altos, pero de repente apareció en nuestra búsqueda una opción diferente a la par que interesante, y encima bastante bien de precio, un barco-hotel.

Los comentarios publicados en las diferentes webs versaban acerca de lo pequeño que eran los camarotes y que los baños eran compartidos, algo obvio en un barco cuando el espacio es reducido, pero tenía una buena valoración en su relación calidad-precio, por lo que nos decantamos por probar algo diferente.

Como era un barco atracado en el puerto nos costó un poco encontrarlo, ya que no era el único, pero finalmente dimos con el Avanti, nuestro barco, que estaba en el muelle que está junto al museo NEMO. Desde fuera engañaba bastante, ya que se veía mucho más pequeño de lo que realmente era.

Nos habían enviado por email el código de la puerta exterior para que pudiéramos acceder al barco y una vez dentro nos encontramos con el capitán del barco, Dave, y a pesar de que eran poco más de las 11h00 nos dijo que nos esperáramos unos 15 minutos para que terminaran de limpiar la habitación y así poder dejar las maletas.

Mientras esperábamos nos explicó el funcionamiento del alojamiento, y más que un hostal y hotel el sistema se parecía al de un Bed&Breakfast ya que él vive con su mujer Anni en el barco Avanti y los huéspedes tenemos acceso libre a la cocina para usar la vajilla, siempre que la limpiemos tras su uso, así como el café y el té eran ofertados gratis, lo único que sí que teníamos que pagar eran los refrescos y las cervezas, aunque a un módico precio.

Tras dejar las maletas nos dispusimos a visitar la ciudad, eso sí, pasando previamente por la estación de metro más próxima para calcular la distancia en tiempo e informarnos acerca de cómo teníamos que hacer para acudir al RAI Amsterdam, el recinto de muestras en el que se iba a celebrar la EAS 2014.

Una vez informados empezamos a callejear y nos adentramos… ¡en el mítico barrio rojo!…

Es lo típico de Ámsterdam, pero es que choca ir por las calles de la ciudad y  ver a las señoritas en escaparates mientras te viene un olor ciertamente particular que proviene de los cientos de Coffee Shop distribuidos a lo largo y ancho de la zona.

Recorriendo las calles acabamos en el China Town, donde pudimos visitar un templo chino.

Intentando salir del barrio rojo en dirección al centro fue cuando dimos con la calle principal, llena de sex-shops, escaparates, etc.

Parece mentira pero todo esto se encuentra a muy pocos metros de la plaza principal de Ámsterdam que es donde se encuentra el Palacio Real.

Una curiosidad que nos contó una amiga a posteriori es que en los “escaparates” puedes encontrarte dos colores, rojo= chico, azul= chica, así que cuando están los dos colores encendidos… Otro detalle es el del elefante rosa que aparece en muchas salas de espectáculos, indicando que se realizan espectáculos de sexo en vivo…

Llegados a la plaza central de Ámsterdam nos encontramos con una especie de concentración de aficionados a las bicicletas que habían invadido la plaza con un escenario y puestos de comida.

Llevaba todo el rato comentándole a mi amigo, ya que era su primera vez en Holanda, que en este país existe un banco muy curioso, y por fin lo encontramos, el banco de rabos: Rabobank… Menudo acierto que tuvo el que le puso ese nombre…

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Callejeando por la ciudad acabamos en la principal calle comercial, donde encontramos una tienda de golosinas donde vendían muchas cosas raras (y muy ricas) como Coca Cola de Vainilla y chocolate Wonka.

Caminando por la calle acabamos en el Amsterdam Dungeon, algo que ya estaba en nuestra lista de cosas a hacer en la ciudad, así que nos adentramos en las mazmorras que ocultan los secretos más tenebrosos de Ámsterdam…

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Llevaba mucho tiempo queriendo visitar un Dungeon, ya que hace 10 años me quedé con las ganas cuando pasé por la puerta del London Dungeon, pero como esta vez tenía el pase de Merlin alemán, aunque no aparecía en la lista de sitios con entrada reducida, quería aprovechar la visita a la ciudad para adentrarme en mi primer Dungeon.

Nada más entrar te hacen una foto en la que uno tiene que hacer de verdugo con un hacha y el otro de víctima… el verdugo fui yo…

Pasada esa sala llegas a un pasadizo que te conduce a las taquillas, aunque antes de ello tienes una pequeña puerta que da a los baños, así que aprovechamos para ir al baño antes de adentrarnos en tierras desconocidas.

Ya desde el primer instante se preocupan por meterte en el ambiente, y es que para llegar a los baños tienes que descender por unas sinuosas escaleras que tienen las paredes llenas de sangre, todo ello acompañado por una música inquietante y una luz tenue.

De regreso a las taquillas, finalmente mi pase de Merlin alemán si tenía un 50% de descuento en las entradas para dos, así que nos salió bastante barato el Dungeon.

Tras comprar las entradas, el chico de las taquillas nos preguntó el idioma que deseábamos hacer la visita, a lo cual obviamente respondimos que inglés, de holandés no tenemos ni idea, y entonces el chico empezó a tirar de una cuerda que abrió la puerta de nuestra mazmorra…

Ese detalle me pareció brutal, aunque el tío puede que acabe harto de tanto tirar de la cuerda, pero es que no acababa ahí todo, dentro de la mazmorra la ambientación era aún mejor, con sacos y barriles a modo de improvisadas sillas.

Para hacer más amena la espera, había una proyección sobre la pared a modo de aparición fantasmagórica en la que un preso contaba cosas sin sentido, como si estuviera en estado de locura…

Tras esperar un poco más de 15 minutos, algo que a una pareja le pareció excesivo ya que se fueron antes de empezar, vino a recibirnos una dama vestida con el típico traje holandés que nos condujo hasta las puertas de los ascensores que nos descenderían a los infiernos…

La chica estaba muy metida en su papel y con un inglés perfecto, al igual que el resto de excelentes actores que conforman la plantilla de esta atracción.

Un detalle que me encantó es que habían empalado móviles y cámaras de fotos como muestra de lo que no estaba permitido, en vez del típico cartel cutre.

Tras montar en el ascensor, a partir de aquí Spoiler, el cual supuestamente nos descendía a los abismos pero en realidad nos subía a la última planta, accedimos a una sala de espera que estaba ambientada en una mazmorra.

La ambientación era fantástica y estaba tan conseguida la atmósfera, con el suelo de tablones de madera y todo, que estábamos todos en tensión esperando que de un momento a otro pasara algo malo…

La verdad es que yo pensaba que los Dungeons eran como pasajes del terror pero a lo grande… ¡que equivocado estaba! Como dice su eslogan, el terror es divertido, y así es, a través de diferentes escenas, que te cuentan episodios dramáticos de la historia de la humanidad, los actores, metidos en su papel, logran crear un ambiente terrorífico a la vez que cómico, con mucha interacción y participación del público, lo que hace que pases un momento realmente divertido.

Tras la espera accedimos a la sala de torturas, donde el verdugo nos enseñó las diferentes torturas que existían en la edad media, utilizando a una persona del público como víctima. Además de divertido, el espectáculo resultó ser instructivo ya que el verdugo nos mostraba los diferentes utensilios preguntándonos si alguien conocía su utilidad…

Después de sobrevivir a la sala de torturas descendimos por una escalera hasta llegar a una pasarela que se adentraba en un barco.

La ambientación de esta escena estaba muy conseguida, incluso tenía odoramas que te trasladaban al interior de un barco del siglo XVII.

El espectáculo de esta escena consistía en un reclutamiento de marineros para tripular el barco, con diferentes pruebas y efectos especiales como cañonazos y fugas de agua.

De vuelta a “tierra firme” nos adentramos en el teatro anatómico del Doctor Deyman, lugar en el que se realiza la autopsia del cuerpo de Black John, una escena que fue inmortalizada por Rembrandt en uno de sus cuadros más famosos.

En su interior nos esperaba la criada, la cual nos hace una “improvisada” demostración de cómo se realiza una autopsia, tras lo cual pasamos a una sala llena de cadáveres que nos aguarda una pequeña sorpresa…

Volviendo a la tierra de los vivos, llegamos a un juzgado, el de la inquisición española, famoso por sus condenas de brujería y otros delitos contra las leyes de la iglesia.

En lo alto de un estrado encontramos a un juez que va llamando a varias personas del público para acusarles de brujería y otros delitos.

En nuestro grupo habían unos ingleses, los cuales iban vestidos de forma bastante hortera, algo que aprovechó el actor…

De primeras, al preguntarle su procedencia y conocer que eran ingleses, ya los condenó por venir de dicho país, pero faltaba el veredicto final, que fue de muy culpable por atentar contra el buen gusto estético…

En todo momento el actor solicitaba la colaboración del público a la hora de dictar veredicto, lo que hacía que fuera un espectáculo muy entretenido y divertido, quizás el más divertido de todos los presentados, y buena parte es gracias al actor, que dentro de su papel de juez infame, le daba un toque humorístico con sus dementes veredictos.

Con la condena a ser quemada públicamente por brujería de una visitante, nos adentramos en un laberinto lleno de espejos sin salida… Y es que la salida era una puerta oculta tras un cristal, por lo que hasta que no se cansaron de vernos dar vueltas como tontos no nos abrieron la puerta…

Al cruzar la puerta llegamos a una calle de Ámsterdam donde se va a celebrar el ritual de quemar a una bruja.

Mediante efectos especiales, una víctima del público acaba “carbonizada” frente a nuestros ojos gracias a los efectos especiales.

Tras vivir este dramático momento llegamos a una taberna donde se produjo un terrible crimen en el cual se vieron implicadas dos hermanas presas de celos amorosos…

La sala está llena de efectos especiales pero también cuenta con la aparición fantasmagórica de Helena, la asesina de su hermana.

Este espectáculo está muy logrado y es el broche de oro a una experiencia terroríficamente divertida y altamente recomendable.

La salida se realiza por la típica tienda de regalos en la cual puedes comprar la foto realizada al principio de la visita o algún recuerdo del Dungeon.

Una vez fuera, como eran cerca de las 15h00, aprovechamos para ir al RAI a recoger nuestras acreditaciones, y sobre todo la entrada para el tour a Efteling, ya que el autobús salía a las 9h00 y preferíamos hacer las cosas con tiempo que ir con prisas por la mañana.

Por primera vez nos adentramos en el subsuelo de Ámsterdam, ciudad famosa por sus canales. El metro de Ámsterdam tiene un precio bastante elevado, por lo que decidimos coger un bono que era válido para 4 días ya que nos salía más rentable.

La distribución de las líneas es bastante particular y poco simplificada, quizás acostumbrado a los metros españoles, así que la línea que pasaba por el centro y nos dejaba en la RAI era la línea amarilla 51, con una frecuencia de paso de unos 10 minutos.

Cuando llegamos al RAI nos dirigimos a la entrada F, que era el lugar en el cual nos habían indicado a través de un email que podíamos acudir de 15h00 a 18h00 para recoger nuestra acreditación.

Al llegar allí, un seguridad bastante borde nos dijo que allí no había nadie de la organización y que estaba cerrado, que teníamos que ir al punto de información del recinto ferial…

Llegados al punto de información nos encontramos con una particular escena, una señora de rasgos asiáticos estaba perdiendo los nervios ante un empleado con actitud borde y despectiva, que no parecía tener mucho interés en informar y ayudar, a pesar de ser su cometido…

Durante la conversación nos enteramos que la pobre chica llevaba un par de horas de un lado para otro ante la falta de coordinación y la desinformación que había, ya que había recibido un email similar al nuestro, indicando que podía acudir al recinto ferial, pero al igual que a nosotros nos mandaban de un sitio a otro sin aportarnos solución…

Finalmente, el chico de información se puso en contacto con los responsables de la EAS y le comunicaron que abrirían para atender a los visitantes a partir de las 16h00, para lo cual faltaban 5 minutos, así que nos fuimos otra vez al pabellón F…

Al llegar allí nos encontramos otra vez con el seguridad borde que empezaba a perder los nervios evitando el paso a cualquier persona, hasta que llegó un responsable y nos dejó pasar… Finalmente, tras tanta historia conseguimos llegar a los mostradores de acreditación, en los cuáles había más de una decena de personas preparadas, y pudimos obtener nuestras acreditaciones y los tickets para el tour.

A la salida vimos como el seguridad se había plantado en medio de la puerta impidiendo el paso a ninguna persona mientras el grupo que allí se encontraba esperando nos preguntaba cómo habíamos conseguido nuestras acreditaciones…

Con las acreditaciones en nuestro poder fuimos a reunirnos con una amiga de mi compañero de aventuras, la cual llevaba más de un año viviendo en Holanda.

Mientras esperábamos en una estación del metro aprovechamos para comer algo ya que había un Burger King en dicha estación. Mientras encargábamos nuestra comida apareció la chica y nos empezó a contar su experiencia holandesa.

Un detalle importante con respecto al metro es que a la salida del mismo, y también del tranvía, hay que pasar la tarjeta, ya que si no validas la tarjeta piensa que aún estás de viaje y luego la factura es bastante abultada…

Después de comer nos fuimos al centro a reunirnos con una amiga suya que estaba visitante la ciudad y mientras recorríamos las calles nos contó muchas curiosidades, como las citadas anteriormente, sobre la ciudad de Ámsterdam.

En la plaza de Rembrandt nos encontramos con una escena curiosa, y es que un grupo de españoles había alquilado una especie de artilugio compuesto por varias sillas con pedales alrededor de una larga barra, lo que les permitía beber cerveza mientras pedaleaban y visitaban la ciudad. Por supuesto había un guía holandés ebrio que era el que les servía las cervezas.

Aprovechando que estábamos por una de las zonas más populares de fiesta, nos tomamos unas cervezas cerca de dicha plaza en un lugar que no era excesivamente caro.

Por la mañana habíamos visto un cartel que indicaba que se iba a celebrar una barbacoa a las 20h00 en el barco, así que como estábamos cansados nos despedimos de las chicas, las cuáles se quedaron bebiendo, y nos fuimos en dirección al barco.

Al llegar nos encontramos con que finalmente se había anulado la barbacoa por lo que tras ducharnos, buscamos en TripAdvisor un restaurante que no estuviera muy lejos y que no fuera muy caro, y entonces nos apareció el restaurante asiático Mandarijn.

El restaurante se encontraba muy cerca de la plaza central de Ámsterdam, por lo que decidimos ir andando, aunque nos tocaba cruzar el barrio rojo.

Cuando llegamos al restaurante eran poco más de las 22h00, hora bastante tarde para ellos, por lo que nos dijeron que pidiéramos rápido ya que la cocina iba a cerrar.

El restaurante tenía un aire moderno y la comida estaba bastante buena, aunque quizás no merezca una valoración tan elevada en TripAdvisor.

Tras cenar nos fuimos tranquilamente en dirección al barco ya que al día siguiente nos esperaba un día intenso…

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